

De cocinero del ex presidente François Mitterrand a la personalidad francesa favorita de los Chilenos, hay sólo un paso, o casi. Dando la vuelta al mundo en busca de nuevos horizontes culinarios, el chef Yann Yvin llegó a Chile a los 30 años. Veinte años y ocho restaurantes más tarde, se ha convertido en el ídolo de la pequeña pantalla chilena con su rol de jurado pesado en el programa MasterChef. Lepetitjournal se reunió con este oriundo de Bretaña, antes de su partida a Canadá, para profundizar en sus nuevos proyectos que lo alejan de las cocinas pero no de Chile. Una entrevista con toda franqueza.
Lepetitjournal.com/Santiago: Desde el rodaje del primer Junior MasterChef para Canal 13, su nueva lucha es la obesidad infantil, muy elevada en Chile. Lleva algunos meses dando charlas en colegios del país para incentivar a los niños a comer sano. ¿En qué consisten estas charlas?
Yann Yvin: Junior MasterChef ha sido un detonante. Al hablar y cocinar a diario con los niños, me di cuenta de que había mucho por hacer respecto a su educación en salud alimenticia. Me produzco en los colegios durante dos jornadas. La primera es dedicada a los niños. Mediante talleres lúdicos e interactivos, les conciencio sobre la importancia de beber agua y de consumir menos azúcar. Los profesores adaptan sus clases en función de mis charlas un mes antes. En inglés, aprenden el nombre de los alimentos; en arte, diseñan libros de cocina; en matemáticas, hacen estadísticas sobre su consumo alimenticio, etc. El segundo día es consagrado a los padres. Con palabras duras, busco responsabilizarlos y explicarles que si dan demasiado azúcar a sus hijos, empiezan a matarlos paulatinamente. También les hablo del problema de integración social generado por la obesidad infantil.
Yann Yvin en Rancagua 2016 from COLEGIO SANTA TERESA on Vimeo.
¿Y piensa que su mensaje es eficaz?
Sin pretensión, puedo decir que mi imagen tiene mucho impacto, y no solamente porque soy famoso. En mis charlas, la gente siente que no hay ninguna diferencia entre ellos y yo. Hablo con mucha humildad y proximidad. Digo las cosas con franqueza, sin pelos en la lengua, como en MasterChef. A la gente también le gusta mi carácter de payaso. Al final, mi mensaje entra fácilmente en las mentes.
A propósito de imagen, un lector de nuestro diario denunciaba la representación « odiosa » que daba de los franceses en la televisión chilena « al actuar siempre con mucho desprecio e insolencia por pertenecer a una cultura europea ». ¿Qué le responde?
No hay que confundir el individuo con su nacionalidad. Yo no represento más que a mí mismo. No pretendo representar a una nación entera. Como todo chef, tengo un orgullo fuerte y un lenguaje directo. En el ámbito de la cocina, para sacar lo mejor de una persona, se tiene lamentablemente que empujarla más allá de sus límites, poniendo el dedo donde duele. Esto también es cierto en el deporte de alto nivel. Cuando empezó MasterChef, el público no entendía lo pesado que era sin embargo la gente me reconoce hoy en día por mi honestidad y mi franqueza.
Ha viajado mucho a lo largo del mundo, en Asia, en África y en Estados Unidos, para conocer nuevos horizontes culinarios y enriquecer su cocina. ¿Qué le ha aportado Chile en este ámbito?
La cocina chilena es muy pragmática. Me ha permitido redescubrir los placeres de la ?slow food? y de los sabores auténticos. Ha hecho que mi cocina sea más sencilla, más honesta, menos intelectual y que privilegie el producto ante todo. Chile me dio a entender que el producto es el 80% de la cocina. El 20% restante es de la mano del hombre. He dejado mis costumbres de cocina francesa con muchos diseños y ?mariconeo?. Me sorprendí a mí mismo al reabrir el libro de cocina de mi escuela de hostelería con recetas clásicas como el b?uf bourguignon o la tarta de manzanas. Tengo la impresión de haber vuelto 35 años atrás.
Parece que Chile también le ha transformado en el ámbito personal?
Chile me ha dado mucho. Creé 8 restaurantes y he vivido durante 20 años aquí. Y desde hace algunos meses, siento que he llegado a un hito de mi vida. Me alejo cada vez más de mi profesión de origen, la cocina, pero me acerco cada vez más del producto. Tengo ganas de pasar más tiempo con los productores sin los cuales los chefs no existirían. Vendí mis restaurantes y tengo la suerte de vivir hoy en día como un electrón libre. El haber salido de mi cocina me ha abierto la mente y ha dado un nuevo giro a mi vida. Quiero disfrutar de esta libertad para realizar proyectos que me gustan como la educación de los niños sobre la salud alimenticia y la defensa de los productores chilenos.
La apertura reciente de su tienda de quesos chilenos en Santiago se enmarca dentro de este proyecto?
Exactamente. Trabajo en un proyecto que agrupa a 10 queseros chilenos desde Valdivia a Chiloé. Han aprendido las técnicas de afinado con Michel Lepage, un quesero-maestro francés reconocido a nivel internacional. Mi tienda venderá los quesos de oveja, de cabra y de vaca de esos productores de la región de Los Lagos. Mi objetivo es defender la cultura campesina chilena y los pequeños productores a quienes les cuesta existir en Chile.
Está por irse a Canadá para vivir con su esposa y sus hijos pero con muchos proyectos en curso en Chile. ¿No se va de Chile para siempre?
No. Haré idas y vueltas permanentes para seguir con mi proyecto de educación en salud alimenticia en los colegios chilenos, para defender a los pequeños productores y para empezar el rodaje de MasterChef 3.
Alexandre Hamon (lepetitjournal.com/santiago) - Vendredi 10 juin 2016
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